November 14, 2018 Rodrigo Soto 0Comment

¿Y ahora qué hacemos?.

Luis Eugenio Todd

Ahora está de moda preocuparnos por los jóvenes, que están sujetos a la tremenda influencia de la información masificada y de las redes sociales, así como de una transculturación que ha deformado los valores fundamentales del bienestar.

Considero que las redes sociales han traído enormes beneficios tecnológicos y además brillantes y elocuentes visiones del futuro, pero han masificado a la población y deformado su espíritu individual, que tanto defendíamos en el exterior. El hombre masa, como diría Freud, ha desplazado al hombre individuo, que es importante conservar.

La educación, con una reforma que no se culminó porque se empezó mal, influye mucho en el interés individual y en el autoaprendizaje y desplaza la masificación educativa tradicional, que nos permitía cierta identidad cultural nacional, porque México basa  su poco progreso en el sistema educativo que implementó Torres Bodet con los libros de texto.

Esa reforma, que fue hecha de buena fe por personas que no saben nada del tema, ya fue borrada por la política y ahora tenemos que regresar a la génesis previa de la educación convencional; al maestro que es el más importante del proceso, al alumno, a la disciplina y a enseñar valores fundamentales del quehacer de vivir, porque ahora se vive para ganar, no para existir y a que los jóvenes y niños aprendan a combatir la ignorancia con el conocimiento y la razón.

Ojalá se recupere una educación atada, sí, a la tecnología, pero conservando los valores fundamentales de la moral que tanto defendía Alfonso Reyes y que definió en su cartilla clásica, en la que los valores tienen supremacía, en términos de jerarquía, sobre el monetarismo ilustrado y  el ilustracismo clásico masificado, que busca ganar, pero no vivir.

DESCARTES: Pienso, luego existo… La cartilla moral de Alfonso Reyes está vigente.

 

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