April 7, 2020 Rodrigo Soto 0Comment

Se logró en acuerdo del Congreso

Yo siempre he estado de acuerdo y lo he reiterado, que la mujer, desde el punto de vista biológico y cerebral, está preparada para cualquier oportunidad en el mundo de la productividad y de la cultura.

Por supuesto que en algunos deportes, lo físico marca diferencias y por su formación genética la mujer también está preparada para la sensibilidad, el amor filial y para la transmisión de la especie a través de la maternidad. Además, es la salvaguarda de la familia, núcleo central de la sociedad.

En los temas políticos y administrativos, el perfil no tiene nada que ver con la equidad absoluta, sino la formación, el entorno familiar y social y la educación para el trabajo a que se aspira. En todo esto la capacidad debe tener la mayor influencia en la selección.

Por supuesto que la lucha de la mujer por la equidad es histórica, pero yo siempre he pensado que esta equidad debe adaptarse a que la mujer conserve su papel de liderazgo familiar, porque hay estudios que señalan que cuando la mujer abandona su familia, buscando la trascendencia individual y social, se incrementan las enfermedades sociales.

Por todas estas razones, la desventaja que tenía la mujer, culturalmente, debe corregirse, y las leyes que norman su trabajo deben ser hechas en forma especial, para que además de su actividad productiva pueda practicar su liderazgo familiar y la protección del futuro y bienestar de sus hijos y de su esposo, porque esto es lo más importante.

Yo conocí grandes personajes de la vida intelectual, hombres y mujeres, que en un momento de su vida estuvieron ante la tristeza de saber que su triunfo profesional se había acompañado de una derrota, al ver que sus hijos estaban envueltos en la confusión, la droga, el liberalismo sexual y la falta de formación humanística, producto de que en su casa había soledad y que la familia, por razones del trabajo, estaba deshecha.

A esos personajes los vi llorar y arrepentirse de no haberle dedicado, hombres y mujeres, el tiempo suficiente a ver el futuro de sus hijos, que son ellos mismos, en términos genéticos y que representan el amor más puro y profundo que existe, que por supuesto comparten el hombre y la mujer, pero lo dirige esta última.

Descartes: Pienso, luego existo… Felicito a las mujeres por su lucha por la equidad, pero pido a la sociedad que les dé facilidades específicas para preservar su liderazgo familiar, importantísimo en el mundo de la emoción y de la felicidad.

https://www.milenio.com/opinion/luis-eugenio-todd/ciencia-politica/sobre-equidad-y-paridad-de-genero