April 7, 2020 Rodrigo Soto 0Comment

Osvaldo Batocletti está en el firmamento. 

Llegó con los vientos generosos del futbol, deporte que integra el arte, la ciencia, el individuo, la sociedad y que se parece a la vida misma, porque no siempre gana el mejor, sino el que mete los goles.

De ese horizonte nació en Argentina Osvaldo Batocletti y llegó al equipo León y después el suscrito promovió su ingreso al Club Tigres de la UANL, genuinos y románticos, señalando que se lo querían llevar los Rayados, pero nosotros nos adelantamos.

Con esa camiseta inspiró, con su calidad única y la mejor de esa época en México, a la defensa del territorio deportivo. Después, como entrenador, probó las mieles del triunfo y también de la amargura, pero siempre con la mirada hacia la lontananza y el orgullo de la camiseta que defendía. Como lo que era, tigre de verdad, nunca abandonó la organización, y aun después que la misma pasó a una empresa, Osvaldo continuó trabajando en fuerzas básicas en la universidad, con niños y al final en la liga recién nacida: la femenil.

Jamás abandonó su camiseta y dejó plasmado en la belleza de su arte, no solo deportivo, sino de su comportamiento humano excepcional, un recuerdo que estará siempre como ejemplo de aquellos Tigres de la época romántica, que en Batocletti dejaron su tradición y legado, que nunca perdió,aún en la época actual del mercantilismo deportivo.

Se nos fue Bato; yo lo veía ocasionalmente con la misma personalidad y entereza con que con fiera pasión y ardiente emoción, defendió los colores del equipo y fue parte del nacimiento de lo que ahora se conoce como la mejor afición de México.

Nos duele que el sol deje de brillar para Osvaldo. Su familia maravillosa y bella lo acompañó hasta el final y nunca hay una mácula en su historia,ni personal ni deportiva; es decir, fue un personaje ejemplar para la juventud y para todos los que le rodeábamos, pues de él aprendimos lo que es la lealtad hacia los colores de un equipo que nació en la época de la pasión y que sigue luchando en la época de la razón.

DESCARTES: Pienso, luego existo… Osvaldo es el semillero de los tigres auténticos y universitarios de verdad.

https://www.milenio.com/opinion/luis-eugenio-todd/ciencia-politica/se-fue-un-tigre-de-verdad

Leave a Reply