November 14, 2018 Rodrigo Soto 0Comment

Freud se quedaría pasmado.

Luis Eugenio Todd

En esta época hay una explosión del poder político como uno de los objetivos de la vida. Esa tendencia trae consigo actitudes que pueden ser calificadas por los psiquiatras como una enfermedad a la que denominan psicopatología del poder, y sé que existe, porque veo a personas, que en su obsesión por el poder, están haciendo cosas que no les corresponden.

Analizando más profundamente me doy cuenta de que el análisis psiquiátrico profundo; estudios hechos por contemporáneos de Freud y posteriores como Jung, más la ciencia emanada de la resonancia magnética nuclear, nos confirman la psicopatología del poder, debido a la cual la gente sacrifica sus principios elementales en sus ansias de tener control sobre los demás. Quizás eso existió desde los griegos, pero en una actitud de servicio, no para su beneficio.

Veo personas desfiguradas, como el candidato del PAN, que siendo un hombre inteligente se le nota que está enfermo de poder igual que otros precandidatos, que fingen lo que seguramente no son y si no lo creen pregúntenle a su familias y verán cómo no son los hombres apacibles que aparentan ser.

En las elecciones de diputados, senadores y alcaldes es igual, pues el poder, como decía don Alfonso Martínez Domínguez, es como un tóxico que te hace  sentir diferente a lo que eres y  buscas controlar a los demás. Eso existe y lo definieron muy bien Freud y Charcot desde el siglo XIX.

Por lo tanto, no hay que asustarnos, pero sí darnos cuenta de que algunos de los candidatos están enfermos de la psicopatología del poder y tratan de convencernos de lo que no son, poniéndose una máscara y evitando que la emoción, el amor y la realidad sean su bandera para servir, que es el elemento fundamental de la política, como lo definió Aristóteles.

DESCARTES: Pienso, luego existo…El poder es para servir, no para enfermarse.

 

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