February 13, 2009 admin 0Comment

(8 de enero de 1990)

Alta prioridad es en esta época conservar el ambiente, porque si no lo hacemos, nuestros hijos están condenados a grandes deformaciones biológicas y a una vida tóxica en la que no podrán desarrollarse plenamente.

Las temperaturas del planeta están cambiando y, aunque no está demostrado, se presume que el efecto de invernadero generado por las contaminaciones del bióxido de carbono y de otros elementos, está aumentando la temperatura de los conos polares y está generando cambios atmosféricos y climatológicos impresionantes.

También es conocido que en una muestra del mar del Polo Norte, se encontró mercurio y plomo, lo que quiere decir que la contaminación ha llegado a los mares más alejados del desarrollo industrial.  Esto afecta no sólo a los océanos nórdicos, sino también a todas nuestras percepciones alimentarias que vengan de afuera o de adentro, pero que recogen esta tremenda contaminación.

En México tenemos problemas fundamentales en el área metropolitana de la gran ciudad, y aquí vale la pena señalar que se están haciendo grandes esfuerzos para evitarla. Sin embargo, la contaminación afecta a todas las áreas de nuestro país, pues se encuentra en los mares del Pacífico igual que en el Caribe y por supuesto, también en el Golfo de México.

En Monterrey, actualmente es el momento para hacer y practicar soluciones que beneficien a la gran ciudad que nos vio nacer y que seguramente nos verá morir. No es momento para la fotografía o para la publicidad respecto a la ecología, sino para la ciencia y para la disciplina que evite los serios problemas que la contaminación produce en cualquier ciudad.

En Monterrey, es prudente pensar en reducir desde ahora el tránsito vial, y también evitar la contaminación del transporte urbano que, como es muy desordenado, no recibe supervisión alguna sobre sus efectos en el ambiente. Esta actitud de prevención nos permitirá evitar que en años venideros nuestra atmósfera esté llena de contaminantes que dañan la salud de nuestros hijos.

Por esa razón tenemos que evitar el desarrollo industrial exagerado sin control y el tránsito vial que se basa en viejos carros y viejos camiones que no respetan el entorno ambiental.

Monterrey es una gran ciudad que requiere no sólo presencia política, sino resultados viendo el futuro. Eso es lo importante.