February 13, 2009 admin 0Comment
(4 de abril de 1990)

El día de ayer visitamos el Colegio de México, Institución de excelencia en Investigaciones Sociales y Humanidades y de amplio prestigio nacional e internacional.

Su acervo histórico y la talla de los intelectuales que lo han dirigido le permiten gozar de reconocido brillo en los complejos mundos de las ciencias sociales y de las humanidades.

Cuenta con una biblioteca de 350 mil volúmenes, única en el país en esas materias, con investigadores y un sistema sofisticado de información que es importante extender a las demás instituciones de educación superior de la nación.

El Colegio de México está trabajando para integrar un sistema de informática y de catálogos bibliográficos que puedan compartirse con el resto de las universidades de México, garantizando el acceso de todos los estudiantes interesados, a los libros y a la información, a través de los nuevos métodos de computación y teleproceso.

Compartir la excelencia, como lo ofrece El Colegio de México, es una de las fórmulas para la descentralización real de la educación superior en general y de la investigación científica en particular, ya que sólo así podremos aprovechar todos los buenos recursos que existen en el país.

Compartir la excelencia es también un reto y una obligación para todos aquéllos que tienen algo especial en el mundo de la educación superior para ofrecer a sus compatriotas.

Aquí nos referimos a universidades privadas y públicas que tengan áreas de excelencia y a la comunidad en general, incluyendo las estructuras productivas, como ha sido firmado recientemente en el Estado de Nuevo León, pues solamente de esa manera, concertando esfuerzos y dando acceso a todos a lo bueno, se generará esa potenciación de voluntades y de recursos que México requiere para dar el salto a la modernidad educativa y a la modernidad científica y tecnológica a que nos obliga el mundo actual.

Si hacemos lo anterior, conservaremos la excelencia y fomentaremos un nuevo concepto de intelectualidad social.