September 17, 2019 Rodrigo Soto 0Comment

Si lo despiertan, dice que se va a enojar

El candidato de Morena, el veterano AMLO, señaló el pasado viernes que no había que despertar al tigre con un proceso electoral irregular, o con violaciones a la ley que lo salvaguarda. Por supuesto que se refería a su temor a que, como él piensa que va a ganar, le puedan “robar la elección”, como era tradicional en tiempos pasados.

El candidato, que tiene mucha experiencia, probablemente se refería al concepto popular de no rascarle la barriga a un tigre porque se despierta y te puede comer en forma voraz. Esa parodia la ejemplificaba con la posibilidad de una revolución en nuestro país, si hubiera un proceso electoral sucio y si alguien robara la elección.

El personaje probablemente tendría razón si esto sucediera en 1910, pues ahí el tigre ya estaba muy activo, por la dictadura de Porfirio Díaz y el maltrato de las clases campesinas y populares. Pero en la actualidad, este bien conocido y tres veces candidato se desubicó del contexto histórico y se olvidó que ese tigre está anestesiado desde 1929, en que Plutarco Elías Calles inició el proceso para conducir al PRI a ser el vigilante de que ese tigre continuara dormido, como ha sucedido, pues la gente, en forma pasiva, se acostumbró a verlo y a no temerlo.

Obviamente que el mundo ha cambiado mucho y ahora el tigre se ha vuelto comerciante, y solo hace uso de su instinto voraz a través de la libre economía de mercado y el sistema monetario internacional. Para concluir quiero señalar que el único tigre que yo conozco que sigue vivo y activo es el de los Auténticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León, que estoy seguro este año volverán a ser campeones de la Onefa, liga mayor de futbol americano.

Descartes: Pienso, luego existo… El tigre está dormido porque está obeso; ya no le preocupa el proceso electoral.

https://www.milenio.com/opinion/luis-eugenio-todd/ciencia-politica/el-tigre-esta-dormido

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