April 8, 2020 Rodrigo Soto 0Comment

Hay grandes diferencias entre ambos temas.

Mientras que Simeprode hace años era una empresa exitosa, al ser muy importante el tratamiento de la basura en un área metropolitana tan grande como la nuestra, ahora está en crisis y no presenta resultados favorables. Eso muestra un diagnóstico presuncional de ineficiencia de su propio sistema financiero.

Mientras eso sucede, el tesorero nos muestra que los índices de mejoría en las finanzas públicas están mucho mejor que el año pasado y que el estado, a pesar de haber recibido una entidad en crisis, ha logrado, gracias a los ajustes correspondientes, tener recursos para las obras básicas, aunque continúan con dependencia federal para las grandes inversiones.

Esto es una paradoja, pues mientras el director de Simeprode está en entredicho, el tesorero muestra su alta calidad en la administración del presupuesto y es un atenuante de los errores que se comenten en otras áreas de la administración pública.

Descartes: Pienso, luego existo… Mientras felicitamos al tesorero, que es el amortiguador financiero que tiene el gobierno, preguntamos qué sucede en Simeprode y en otras áreas que muestran fragilidad en su administración.

https://www.milenio.com/opinion/luis-eugenio-todd/ciencia-politica/simeprode-y-las-finanzas-publicas