April 6, 2017 Rodrigo Soto 0Comment

El problema está en la interpretación.

Luis Eugenio Todd

Las fotomultas no son ninguna novedad, existen desde hace mucho tiempo en los países desarrollados, en los que el control de las vías urbanas de comunicación a través de la informática, ha permitido eficiencia y seguridad, propiciando la honestidad en los conductores y evitando las mordidas y discusiones inútiles con la policía. Es decir, forma parte de un sistema legal moderno.

Sin embargo, en la actualidad las iniciativas de los municipios de Guadalupe y Monterrey y los antecedentes que existen sobre el tema, han sido políticamente utilizados, y hasta el Congreso del Estado las ha puesto en entredicho, pero todos olvidan que el problema no está en la teoría, lo cual está bien documentado, sino en la interpretación y análisis de las fotografías viales, que deben ser hechos en forma transparente y con participación de la ciudadanía, para evitar que se contamine con la tendencia impositiva y recaudatoria.

En síntesis, la idea es generosa y hay que aceptarla para la seguridad vial, y vigilar con transparencia la interpretación de los resultados; la forma adecuada de hacer esto debe incluir la participación de personal capaz, con honestidad probada, total apertura y derecho de réplica judicial. Así se hace en países nórdicos y en Estado Unidos, donde un juez civil escucha a las partes y actúa con objetividad. Por eso no debemos contaminar el proyecto pensando que hay mala fe, sino dando un voto primario de confianza.