April 4, 2017 Rodrigo Soto 0Comment

Exijan calidad y honestidad.

                                                                                                             Luis Eugenio Todd

Espero que el título no asuste al gobierno y permita que los economistas mediten, porque el actual conflicto de las concesiones de taxis muestra que, como diría Shakespeare: “algo podrido existe en Dinamarca”.

Me refiero a que las concesiones de taxis siempre han estado ligadas a la gracia del poder o a la presión de políticos que buscan un negocio fácil a través de un permiso y que conforme a la caja de Pandora que abrió Jorge Longoria, hay muchos políticos locales y nacionales que dependen de la gracia del monarca gubernamental, que en otras épocas favorecía intereses creados, que espero en la actualidad no se repita; es decir, que no se otorguen a amigos, compadres o políticos, pues así el sistema de taxis es un desastre.

Por lo anterior, con crítica constructiva y no alejada de la realidad, sugiero que se abra el mercado totalmente y que este dios actual del liberalismo económico sea el que mande, y que el Estado exija solo calidad y honestidad, siguiendo el ejemplo de la compañía Uber, que nos ha demostrado que la libre competencia en una sociedad de un alto nivel educativo y empresarial, como la nuestra, puede funcionar.

Los requisitos deben ser solo que los carros estén bien revisados y cumplan con las mínimas observaciones de presencia, calidad y acondicionamiento del aire, así como que los conductores no tengan problemas de orden penal y pasen un examen conforme a los lineamientos que se siguen para el ingreso de trabajadores en el sistema liberal económico actual.

Eso acabaría con las suspicacias, los favoritismos y toda la parafernalia que el Bronco está criticando; espero no le suceda como con el tema de las cobijas, en el que algún funcionario aprovechó su amistad para poner en riesgo las buenas intenciones de nuestro gobernante.