November 25, 2019 Rodrigo Soto 0Comment

Me refiero a AMLO

Por supuesto que yo quiero que le vaya muy bien a AMLO, porque tiene buena fe y además parece ser honesto. Sin embargo, pienso que se está equivocando rotundamente. Él se rodeó de quienes le ayudaron en su campaña, los que pensaba eran los más capaces, y puso secretarios totalmente alejados de los fenómenos hacendario, técnico y científico. Con la excusa de la honestidad tiene un grupo de personajes a su alrededor patriotas, mesiánicos, pero no técnicos ni capaces.

Cuando traemos a la memoria la época de Díaz Ordaz, a quien todo mundo mal recuerda por el dos de octubre, él tenía un secretario de hacienda excepcional, pues crecimos al 6 por ciento del PIB, por que respetaba el conocimiento y la tecnología, y no se dejaba llevar fácilmente por los políticos.

Esto viene a colación porque en la actualidad los secretarios se están olvidando de que la política es el final del tema y que la filosofía, la sociología, el saber, el pensar –y sobre todo el pensar bien– son los preámbulos de la decisión, que tiene el poder, el que como generalmente es una patología, a veces no genera buenos resultados.

Todos recordamos a Napoleón Bonaparte como revolucionario, transformador, creador del código napoleónico, gran guerrero. Pero cuando se hizo emperador y se rodeó de aduladores y hasta traidores, culminó con Waterloo, y ahí se acabó la belleza ideológica que habían sembrado Voltaire, Montesquieu, Rousseau, Diderot, que fueron los impulsores de la Ilustración, en donde la monarquía no debería persistir.

Posterior a su muerte, el mundo volvió otra vez al caos monárquico y gracias a que la corriente histórica es muy fuerte, nació el parlamentarismo inglés y el concepto de república.

Ni qué digamos que los grandes escritores como Tolstoi influyeron, igual que Tomás Moro, en una nueva fórmula de gobernar que se basaba en el amor; ése que predicó Cristo y que es la fórmula perfecta para el gobierno. Todo eso no se concretó.

Yo voy a exagerar, pero rezo porque AMLO se rodee de gente capaz en la nueva ciencia de la inteligencia artificial, de la energía, de la informática, y se olvide de todos esos viejos que solo aprendieron a decir “sí, señor presidente”. Ojalá su inteligencia natural le permita la sobrevivencia; no la de él, sino la del país, y que haga un buen gobierno.

Descartes: Pienso, luego existo… El gobierno debe sustentarse en el pensamiento, no en la ocurrencia.

https://www.milenio.com/opinion/luis-eugenio-todd/ciencia-politica/buenas-intenciones-sin-tecnicos-capaces