April 2, 2017 Rodrigo Soto 0Comment

Investigadora emérita sobre la violencia.

                                                                                                   Luis Eugenio Todd

Paty Cerda, como le llamamos sus amigos, proviene de una familia de gran sensibilidad social, pues su padre Francisco Cerda, periodista natural, generó un ejemplo de comunicación, crítica, pero siempre creativa y de análisis real de una situación determinada, y actuaba con objetividad, lo que se diferencia de los juicios temerarios y de escándalo de algunos periodistas de la actualidad.

Sus genes impregnaron a sus herederos y así, Rogelio Cerda, a pesar de estar trabajando en el el fragor de la lucha política por el poder, es ejemplo de una cultura profunda, lector asiduo e intelectual reconocido que conserva también la dosis de bonhomía que caracterizaba a su padre, virtud que comparte con sus hermanos.

Aparece Patricia Cerda, periodista con niveles nacionales e internacionales y ahora convertida, dentro de la UANL, en una investigadora que ha publicado múltiples libros, hechos con rigor científico sobre temas tan importantes como la violencia en la pobreza y en la familia, y ha estudiado también las adicciones, que aparecen en el mosaico de una sociedad en la que las familias empiezan a perder a sus hijos, cuando ellos se suman al infierno de las adicciones y de la violencia, que se presenta más en la ignorancia que produce la pobreza.

Paty tiene una personalidad muy sencilla y atractiva y ha logrado generar en la facultad que fundó su padre, la de Ciencias de Comunicación de la UANL, un interés por la investigación sociológica, importantísima en la época actual para analizar y diagnosticar y presentar así planes terapéuticos de tratamiento de las enfermedades sociales que nos aquejan y que están conduciendo a una violencia epidémica.

Ella recibió recientemente un premio más, además de los que ya ha obtenido, pues el alcalde de Monterrey Adrián de la Garza le hizo entrega de la medalla “Premio Mujer que Inspira” y en esa ceremonia, Paty aprovechó para resaltar la importancia de reconocer las aportaciones de las mujeres en el ámbito social y familiar, núcleo este último todavía presente en nuestro país, aunque sujeto a los golpes del liberalismo y de la frivolidad de la política, que arriesga la única fórmula que nos queda para conservar el llamado tejido social, en la que la mujer lleva el estandarte de la educación, la sensibilidad y la armonía familiar.