March 10, 2020 Rodrigo Soto 0Comment

Pero pocos comparten las prácticas de las religiones

Según estadísticas que publicó esta semana Aguilar Camín, todavía las encuestas demuestran que el 96% de los mexicanos creen en Dios y que lo justifican como la esperanza de una vida mejor, bajo la protección de un ser generoso, que siempre está dispuesto a recibirlos con amor, a perdonarlos, a comprenderlos y a tener compasión de sus errores y pecados en la vida.

Algunos, sobre todo intelectuales y el mismo Aguilar lo confiesa, no creen en Dios y basan su esperanza futura en algo incierto o diferente, con la renovación de la materia, o simplemente piensan que la muerte es el final de todo y ellos, por supuesto, no tienen la esperanza de algo que enel cielo y el espacio de lo existencial y de lo inmortal, justifique la vida misma y lo inexorable de la muerte, de la cual no nos escapamos por más esfuerzos que hagamos.

Decía Pascal, el filósofo francés, quizá bromeando, que había que creer en Dios, con la idea de que “no vaya a ser cierto” y aquellos que no creen, no reciben los beneficios de la fe, que es creer que existe algo inmortal y trascendente, aunque no se puede comprobar desde el punto de vista de la ciencia.

Baste señalar que el famoso físico Stephen Hawking cambió de opinión, pues primero dijo que sí existía un ser supremo que había creado el universo y después que no creía que existiera un dios y dejó la incertidumbre, desde el punto de vista de la ciencia, porque es muy difícil demostrar lo que es solo la esperanza de entrar a la inmortalidad, y como dice el slogan popular “pasó a mejor vida”; ojalá esto sea cierto. Y tiene que serlo, porque en el mundo hay muchas injusticias que lo hacen a uno dudar que exista alguien que, pudiéndolo corregir, por su grandeza, las permita y que existan enfermedades, pobreza y marginación, así como la misma falta de esperanza.

Yo creo que todas las religiones tienen como fundamento la búsqueda de ese ser supremo y así sea el Corán, la Biblia, el Budismo o las enseñanzas de Confucio, en todas se presentan situaciones muy semejantes, en cuanto a la moral, la justicia, el comportamiento ético; todo basándose en que el supremo valor de la vida es el amor a los demás, más que a uno mismo, y compartir con compasión, tolerancia y perdón, todas las cosas buenas que aparecen en el ciclo del existir, que por supuesto se comparten con las cosas malas, crueles, inciertas, injustas, que se suceden cotidianamente en el mundo.

Creer en Dios, reitero, es una esperanza.

No hacerlo es caer en el nihilismo o en el fatalismo y para sobrevivir hay que pensar más allá del yo y del ahora y ver en los otros y el futuro.

DESCARTES: Pienso, luego existo… Como dijo Pascal: “no vaya a ser cierto”

https://www.milenio.com/opinion/luis-eugenio-todd/ciencia-politica/la-mayoria-cree-en-un-dios

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