October 31, 2019 Rodrigo Soto 0Comment

Triste figura es la sepultura

Seguí atentamente, por los medios electrónicos, el discurso de López Obrador, y también el rostro, tolerante y sufriente del presidente saliente Enrique Peña Nieto, quien soportó las críticas en contra del liberalismo económico, que él preconizó junto con muchos presidentes.

Eso me recordó lo efímero de la presencia pública, y la tristeza que acompaña a quienes se van alejando del poder y se enfilan hacia un infierno de expiación y de olvido y que en México, como en otras naciones, el Presidente saliente tiene que abandonar el país para administrar su dolor por la pérdida del poder.

Yo no creo que Peña Nieto fue tan mal presidente, pues algunas cosas buenas tuvo que hacer, igual que los presidentes previos que AMLO mencionó, señalando el fracaso de la tecnocracia liberal, que se inició en la época de De la Madrid y que según AMLO terminó con las esperanzas de progreso en nuestro país.

Para mí la figura de Peña Nieto es, como diría Balzac, parte de la tragedia y del fenómeno de la comedia humana, en donde el poder dura poco y la tristeza es permanente. Pero la enfermedad del poder nos cobra a todos.

Descartes: Pienso, luego existo… Enrique Peña Nieto: de lo magnífico, al infierno de Dante del olvido.

https://www.milenio.com/opinion/luis-eugenio-todd/ciencia-politica/el-rey-ha-muerto

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