December 2, 2019 Rodrigo Soto 0Comment

El Bronco nombró a Waldo Fernández como coordinador ejecutivo de la administración pública del estado.

Algunas veces yo he estado en duda por qué El Bronco no ha nominado buenos asesores, con el mejor perfil, para algunos puestos; pero ahora ha dado una muestra, bien manifiesta, de su amor por Nuevo León, y de querer ser un buen gobernador.

Me refiero al nombramiento de Waldo Fernández como coordinador ejecutivo de la administración pública del estado. Este personaje tiene algo diferentede la política convencional actual; es generoso y conciliador, y que yo sepa, no tiene enemigos contestatarios, porque siempre le da a cada quien la atención esmerada que el ser humano requiere para sentirse bien consigo mismo y con los demás.

Además, Waldo Fernández es un raro espécimen de la política actual, porque no es mandatario como AMLO. Es simplemente un ser humano sencillo, tranquilo, conciliador, que contesta el teléfono, a diferencia de otros soberbios personajes del gobierno, y también tiene esa capacidad de gestión que un estado tan importante como el nuestro requiere.

Vaya, entonces, el reconocimiento a Jaime, porque tuvo la sensibilidad para encontrar un personaje que se va a concentrar en lo importante para el estado. Qué madurez se muestra con este nombramiento, pues ahora se vislumbra un nuevo Nuevo León, que no esté distante de la federación y que resuelva los problemas que tiene en la actualidad en muchas áreas.

Yo soy un convencido de que los seres humanos tenemos errores y aciertos, porque leí con profundidad a Honorato de Balzac y creo en la diferencia algebraica entre bondades y virtudes. Con este acierto, El Bronco acaba de dar una muestra de quequiere pasar a la historia, como en la época grande de Francia, donde los consejeros le daban sabiduría al arte-ciencia de gobernar.

Felicito a Waldo y mis parabienes al gobernador, a quien recuerdo desde estudiante y ahora me doy cuenta de que, como decía Eric Berne, psicólogo famoso, la gente cambia y cuando cambia, todo cambia alrededor de él ; y con Waldo las cosas van a cambiar.

Descartes: Pienso, luego existo… Como decía Maquiavelo, el consejero debe decir no solo lo que el príncipe quiere, sino lo que debe hacer.

https://www.milenio.com/opinion/luis-eugenio-todd/ciencia-politica/una-buena-eleccion