March 11, 2020 Rodrigo Soto 0Comment

¿Academia o política?

En todos los países del mundo, la educación tiene alta prioridad, pues sin ella, que debe acompañarse de la ciencia, no puede haber progreso, porque el eje del desarrollo está en el ser humano que tiene que tener en la época moderna una formación integral actualizada a la sociedad del conocimiento, a la comunicación y a la transculturización de la cibernética.

Decía el ex ministro de Inglaterra, John Major, que si tuviera tres presupuestos que le sobraran en su proyecto de nación, dedicaría los tres a la educación. Igual pensó Corea del Sur, que hace 40 años era igual que nosotros en ingreso per cápita y que al dedicarse fundamentalmente a la ciencia y a la educación, ahora tiene un ingreso semejante a Estados Unidos, mientras que nosotros, que abandonamos ese tema y lo hemos politizado, seguimos con enormes carencias y un ingreso per cápita no mayor de 13 mil dólares al año.

Es decir, nos hemos equivocado al confundir la academia y el saber, con la política del poder, y eso sucedió desde que el PRI utilizó a los maestros como grupo político electoral, centralizó las funciones educativas, hizo muy poderosa a la Secretaría de Educación y así se convirtió la enseñanza-aprendizaje en un tema del poder y, reitero, no del saber.

Actualmente se discute la reforma educativa en el Congreso, pero no entiendo qué es lo que están discutiendo, porque así como no entendí cuando Peña Nieto quiso evaluar a los maestros, antes de darles oportunidad de actualizarse, ahora los legisladores están sujetos a las presiones de los organismos sindicales y de nuevo están haciendo una reforma basada en temas de carácter político y de ver quién controla la nómina y quién saca provecho al fenómeno de grupos o partidos, y muy pocos estudian y proponen el cambio educativo que el país requiere urgentemente.

Para mí, la reforma educativa es muy sencilla: es enseñar a leer, a escribir y a comprender; también enseñar a contar y pensar con método, lógico y científico, así como aprender inglés, y a utilizar como método de información fundamentalmente la informática, con un marco ético, sensibilidad para las artes y un horizonte deportivo para formar cuerpo y alma.

No debemos, entonces, confundirnos.

Una cosa es la presión política del SNTE y de la CNTE, y otra es modificar la enseñanza con una revolución académica e investigación educativa, simplificando también la Secretaría de Educación, para que no tenga tanto poder y descentralizando gradualmente sus funciones, como en los países civilizados del mundo, para aprovechar la cultura regional.

Descartes: Pienso, luego existo… La reforma educativa debe ser académica, no política.

https://www.milenio.com/opinion/luis-eugenio-todd/ciencia-politica/que-es-la-reforma-educativa

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