November 14, 2018 Rodrigo Soto 0Comment

Y esperamos lo peor

Luis E. Todd

Las campañas presidenciales ya se iniciaron, aunque con el nombre de precampañas, y con  una fórmula hipotética,  que ya nadie cree,  pues todos sabemos que los que van a ser candidatos, ya lo saben y  no habrá cambio fundamental alguno en el futuro. Lo característico de estas campañas es la turbiedad verbal, psicopatológica y además la falta de promesas, pues con excepción de López Obrador, que ha hecho algunas, el resto solamente se ha dedicado a defender lo hecho anteriormente,  o a hacer comentarios abstractos sin concretar promesa alguna.

El tiempo restante de las precampañas se ha utilizado  fundamentalmente en  ataques, tratando de ridiculizar al contrario, mostrando posibles enfermedades, o errores políticos o administrativos anteriores;  generando una incertidumbre de carácter racional,  porque los ataques sin fundamento generan solamente confusión y no producen efecto positivo alguno.

El que esto escribe tiene muchos años de ser testigo de la política mexicana y nunca había vivido “pre” campañas, como le dicen, con tantas agresiones, amargura, resentimiento y ataques que no justifican una propuesta de nación, con alto grado de civilización como debía ser la nuestra.

México, que era considerado un país subdesarrollado y luego en desarrollo, ahora internacionalmente es motivo de burlas y de comentarios de otras naciones que señalan las fórmulas tan pobres de carácter político que se están usando actualmente por los candidatos. Reitero, no hay propuestas, sólo hay críticas y las mismas son sucias, llenas de ataques personales, de aspectos que no tienen trascendencia en la vida social.

Ojalá los candidatos entiendan que los jóvenes, o sea los millennials, si se deciden,  van a cambiar nuestro sistema político porque no les están ofreciendo nada y las elecciones serán una anarquía total.

DESCARTES: Pienso, luego existo… Los millennials tienen la palabra en el futuro.

 

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