December 2, 2019 Rodrigo Soto 0Comment

Fraseología del señor Presidente

Yo no soy muy amigo de la solemnidad en mi vida familiar y social, pero siempre he creído que lo solemne es parte del ritual de lo importante y qué más importante puede ser que presidir un país con una historia ejemplar y un pasado indígena que nos da una etnología y una cultura única, y con todo un legado de sacrificio en función de hacer de México, un país mejor.

La fraseología del Presidente y las acusaciones a diestra y siniestra, sin pruebas contundentes, sin conclusiones reales, genera un clima común y vulgar en el trato cotidiano, sobre todo entre quienes están en la edad del aprendizaje y que, como dice el refrán, significan nuestro futuro: los niños y los jóvenes.

Por supuesto que todo presidente de México, desde Porfirio Díaz y previamente pudo haber dicho: me dejaron un cochinero, un desastre y yo acuso a éste y al otro, y después, al no haber pruebas concluyentes no sucedió nada. Pero en aquellas épocas se guardaba la solemnidad de lo que es la figura presidencial y a mí me tocó hablarles de tú a los presidentes, cuando éstos no lo eran, o sea, solo eran ministros.

Pero una vez que tenían la máxima representación de esta gran nación, siempre les di el trato de “usted” y les guardé la solemnidad y el respeto, en ese momento y posteriormente, porque como decía el maestro Raúl Rangel Frías, “el puesto no se quita, desde el punto de vista del tratamiento bipersonal; lo que se pasa es el tiempo”, y tan presidente fue De la Madrid, Zedillo, Salinas, Fox y Calderón, y también los antecesores, como lo es actualmente el señor presidente Andrés Manuel López Obrador, como así debe ser tratado y recordado en los libros de historia.

Yo pienso, también, que continúa con el error al prolongar las sesiones cotidianas en la mañana, que son totalmente temperamentales, que marcan rumbos extraños y que no convencen. Yo pido, como ciudadano con muchos años en este quehacer de la política, que nos demos un trato cordial, formal, respetando las opiniones y si hay una acusación, que se acompañe de las pruebas y se esclarezca en el lugar adecuado, que es en el poder judicial y no en las fantasías o sueños matutinos, como a veces sucede en la actualidad.

Descartes: Pienso, luego existo… Un poco de solemnidad no hace daño. Mejora la educación de nuestros hijos, nos permite tratarnos mejor, respetarnos y amarnos, independientemente de nuestras ideologías.

https://www.milenio.com/opinion/luis-eugenio-todd/ciencia-politica/nos-dejaron-un-cochinero