November 14, 2018 Rodrigo Soto 0Comment

No soy del PRI pero, ¿sí soy?

Luis E. Todd

Pobre del PRI, partido al que pertenecí durante muchos años y al que le debo mi interés en la política nacional. Siempre pensé y además lo prediqué cuando fui miembro del comité de ideología nacional, que el PRI no era un club de socios o miembros de una organización dedicada a funciones políticas, sino que el PRI representaba un concepto profundo que se generó en la revolución mexicana.

Mi actitud, siendo partidario del PRI y a pesar de que se cometían errores, fue ver al PRI como una representación nacional y como toda una filosofía producto de un país que estuvo colonizado, oprimido, sacrificado en su identidad cultural por los españoles y luego traicionado por sus propios ciudadanos, que entregaron parte de su territorio a nuestros vecinos, los EEUU.

Para mí la revolución significaba un esfuerzo que había hecho la nación para la equidad, la justicia social y el desarrollo integral nacional, pero conservando nuestras raíces fundamentales, que es lo que nos hace diferentes a todos los países del mundo.  Ese era el PRI que idealicé y al que renuncié cuando vi que estaba contaminado con simulacros, mentiras y que no coincidía con el romanticismo histórico que yo había heredado de mis maestros y de mi padre, que fue un revolucionario militante.

Ahora resulta que su candidato no es del PRI y lo presume, pero está siendo promovido por el PRI y además ha formado parte del gobierno, como personaje importante en esta administración. También me da pena Osorio Chong, un gran priista al que no se le reconoció su capacidad para competir por la presidencia y tuvieron que escoger a un personaje neutro, y a mí nunca me ha gustado la neutralidad.

DESCARTES: Pienso, luego existo… O soy del PRI, conceptualmente, o no lo soy; pero no puedo aprovechar sus ventajas y decir que nunca fui parte de las mismas.

 

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