November 14, 2018 Rodrigo Soto 0Comment

 Sin duda alguna, el mundo va a cambiar

Luis E. Todd

En esta época todo está modificándose en función de los cambios culturales, conceptuales, políticos y sociales, que muy bien describe la revista The Economist cuando habla de un mundo  que nos espera, distinto al actual  y una participación más activa de los millennials, que son los jóvenes que se hicieron adultos con el cambio del milenio y están dentro de la sociedad del conocimiento.

Resulta que el mundo se modificó sin darnos cuenta y todas las instituciones conservadoras, tradicionales, están sufriendo lo que es la nueva sociedad de la información, la cibernética, de las redes sociales y de los números, en lugar de los nombres, pues ahora las cosas se pueden hacer a través de números, sin siquiera tener identidad personal y han cambiado sistemas tan complejos como el bancario. Basta como ejemplo el bitcoin y otras monedas que están apareciendo; la tendencia es que desaparezcan los bancos tradicionales.

Así también van a desaparecer muchas estructuras de trabajo, de producción, de relación entre el capital y el trabajador, porque lo que va a imperar va a ser la comunicación a tiempo real y no la tradicional manufactura que durante siglos fue fundamental en el desarrollo de la economía.

En la política también las cosas están cambiando y los jóvenes que denominamos con respeto millennials, porque son de esta época, son los que tendrán dentro de algunos años la capacidad de incorporar los nuevos conocimientos de la sociedad actual y adaptarlos a crear nuevas estructuras, barriendo con todo lo tradicional y lo conservador, incluyendo hasta los esquemas de las iglesias, especialmente la administración de todas las instituciones, incluyendo las políticas.

En México este fenómeno se puede ver ya y posiblemente va a influir en las elecciones del 2018, en donde los millennials tendrán la palabra sobre los sistemas, los esquemas, las campañas políticas, los partidos, o  si quieren algo más eficiente, más productivo, menos lleno de contaminación y de corrupción y más puro desde el punto de vista científico y tecnológico.

Esperamos, para bien, que la juventud tome el buen camino.

DESCARTES: Pienso, luego existo… Los millennials tienen la palabra del futuro.

 

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