September 18, 2019 Rodrigo Soto 0Comment

Me refiero a la elección presidencial

Recientemente leí unos comentarios de mi amigo Héctor Aguilar Camín, que es un extraordinario analista e intelectual, fundador de la revista Nexos. Este personaje y otros editorialistas de Milenio han mostrado las encuestas recientes para Presidente de la República y han documentado lo siguiente.

Resulta que López Obrador tiene el 40% de los estados del sureste y algunos del centro del país; es decir, va adelante en más de 25 puntos de Anaya. Pero lo sorpresivo es que en los estados del norte, donde usualmente se vota por PAN y PRI, va empatado con Anaya o ligeramente superior y eso muestra una tendencia, muy dominante, de la opinión pública.

Por eso comprendo por qué López Obrador no quiere debatir, porque no se trata de una gimnasia verbal o de una elocuencia oratoria como la que tiene, con soberbia, Ricardo Anaya o de un carisma agradable que se observa en Meade. Se trata de ver las propuestas y analizar, aunque algunas de ellas sean utópicas. Sin embargo, continúo con la incertidumbre que me enseñó un maestro matemático de las encuestas, que dice que en nuestro país hay que seguirlas cotidianamente, porque varían mucho de acuerdo a la emoción del momento.

Todavía no llegamos a la recta final, pero estos números deben preocupar a aquellos que no están a favor de AMLO y como parece que no tiene cola financiera, quizá tengamos una elección diferente a la que quieren los norteamericanos, que les gusta que les entreguemos nuestra soberanía y les digamos sí; pero México tiene historia y puede decir: “No, señor, aquí nada más votamos nosotros”.

DESCARTES: Pienso, luego existo… Las encuestas y los debates están en entredicho. Le voy a las encuestas, más que a la elocuencia de los debates.

https://www.milenio.com/opinion/luis-eugenio-todd/ciencia-politica/las-encuestas-y-los-debates

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