September 18, 2019 Rodrigo Soto 0Comment

Las elecciones buen ejemplo

En julio se celebran las más grandes elecciones llevadas a cabo en nuestro país. Miles de candidatos iniciarán su proceso para poder ingresar al sistema político activo y ejecutivo de la nación. A esto se agregarán los colaboradores de la administración pública y un sinnúmero de personajes que buscan una posición política para asegurar económicamente su sobrevida.

Por supuesto que habrá roces, fricciones, pleitos, insultos y todas las diatribas electorales que se suceden en estos episodios y que teniendo nuestro país una educación muy baja, en el promedio, aumenta la insensibilidad, la falta de razonamientos, la pérdida de estilo y de valores y convierte este proceso en una tormenta y en un caos.

Se calculan en 50 mil las protestas que, en el proceso electoral, tendrán que ser atendidas por el complicadísimo Instituto Estatal y los federales de índole electoral. Eso generará más división y más problemática social y electoral, lo que repercutirá en un caos nacional, con el consiguiente deterioro de los objetivos económicos y sociales de la nación.

La teoría del caos es una abstracción matemática, pero cuando se infiltra en los seres humanos se convierte en un laberinto imposible de encontrar la salida y propicia la anarquía y por ende la pérdida de confianza en las personas y en las instituciones. Todo esto es muy peligroso, y se pronostica una terrible problemática para nuestra nación, que actualmente, como nunca, sufre los embates de la avaricia electoral y del mercantilismo pragmático hecho política del poder, olvidando la política del servir y del saber.

No quiero ser futurólogo siniestro, pero después de haber vivido tantos años viendo estos procesos, el actual me asusta y me da tristeza por mi nación.

DESCARTES: Pienso, luego existo… La teoría del caos aplicada a la política es un infierno.

https://www.milenio.com/opinion/luis-eugenio-todd/ciencia-politica/la-teoria-del-caos

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