February 10, 2009 admin 0Comment

(26 de julio de 2003)

Si las cosas no funcionan hay que cambiar de estrategia

Hace muchos años, un científico norteamericano Premio Nobel, me señaló un error histórico, etnológico y cultural, mencionando que los mexicanos somos totalmente diferentes a los sajones y que no entendía por qué queríamos parecernos a los norteamericanos, inclusive en el aspecto económico.

Como estábamos en una reunión social, no le di mucha importancia al tema, pero meditando cuidadosamente sobre los resultados de la economía mexicana en los últimos 30 años, me doy cuenta de que ese prohombre de la ciencia tenía razón.

Si en realidad nuestras raíces étnicas son orientales y nuestra cultura es muy distinta a la norteamericana, estamos actuando en contradicción cuando seguimos las políticas del Banco Mundial, del sistema de libre comercio y todas esas artimañas económicas que practican nuestros vecinos del norte.

Por si les quedara alguna duda de lo que he mencionado, basta que les describa lo siguiente: desde hace 30 años la educación mexicana va en franco deterioro; el desempleo va en aumento y la marginación se incrementa progresivamente. La reforma agraria no ha funcionado y la producción depende totalmente de la exportación hacia los Estados Unidos.

Nuestro mercado interno ha disminuido y aunque tenemos una estabilidad financiera, porque así lo quieren los norteamericanos y dependemos del petróleo, la energía eléctrica y el gas son carísimos y el precio de la gasolina es tres veces más alto que en Estados Unidos; en fin, somos un desastre.

Mientras eso sucede aquí, en México, los coreanos han logrado aumentar su ingreso per cápita de mil dólares hace 30 años a 17 mil en la actualidad, y por otra parte, China se ha convertido en el milagro económico y ya nos quitó nuestro mercado externo, a pesar de que está a ocho mil kilómetros de distancia de los Estados Unidos de Norteamérica. Ésos son resultados y no sólo teorías económicas abstractas.

Como vamos a tener un nuevo gobernador, aprovecho la oportunidad para sugerirle que tome como base estas realidades y establezca, como tiene pensado hacerlo con el Estado de Texas, una relación firme con los países orientales, porque desde el punto de vista étnico, cultural y genético, somos más parecidos a aquéllos del lejano oriente, y que aprendamos de ellos en lugar de estar siempre dependiendo de una economía que no es como la nuestra.

Otra sugerencia es que para sus proyectos de salud y de educación, tome las virtudes de los mejores sistemas educativos y de salud pública de algunos países europeos y de otros orientales como Japón, China y Hong Kong, que tanto éxito han tenido, investigando y concentrando la información correspondiente para utilizar lo mejor de ella en nuestro beneficio.

Estos consejos oficiosos se basan en la filosofía de la realidad y como Nuevo León es un Estado único, por sus características, se puede lograr lo aquí descrito.