December 9, 2010 admin 0Comment

(09 de Noviembre de 2010)

Viejo y ancestral producto herbario, cuyo origen se remonta al Himalaya hace 2500 años, la “cannabis sativa”, es una sustancia que altera la fisiología normal del cerebro, a través de los receptores denominados canabinoides y tiene múltiples efectos benéficos y terapéuticos, pero tiene el riesgo de que produce adicción.

Igual efecto tienen el alcohol, el cigarro, los antidepresivos, los sedantes, como las benzodiazepinas y por supuesto, otras dependencias como el juego, el sexo, la comida compulsiva y hasta el Internet y los teléfonos celulares.

Todas estas sustancias o acciones son aceptadas en la sociedad actual bajo el principio de Paracelso, que fundó la farmacología y que señaló hace miles de años que la dosis es la que hace el veneno.

Por lo tanto, en una sociedad ideal deberíamos prohibir todas las sustancias o acciones que generen adicción, porque alteran los mecanismos funcionales cerebrales normales y por ende, la personalidad; sin embargo, vivimos con ellas y cuando en 1929 se prohibió el alcohol en Estados Unidos, aumentó la violencia y el tráfico ilegal.

Recientemente se ha desatado la polémica de legalizar la droga, igual que es legal el resto de las dependencias aquí señaladas y sabiendo de antemano que la adicción a la marihuana representa más del 50% del gran negocio de 400 mil millones de dólares al año que mantiene ricos a los que trafican con esta sustancia, por supuesto, siendo menos prósperos que aquellos que trafican legalmente con el cigarro y el alcohol.

Concluimos entonces con la frase de uno de los padres de la economía y la sociología moderna, John Stuart Mill, que dijo: “cada quien es responsable de lo que le afecta a su cuerpo, siempre que no afecte a los demás”.

Con esta información, tome usted la decisión de legalizar o no la marihuana a nivel panamericano, recordando que en 14 estados de nuestros vecinos ya se prescribe como medicamento.

luisetodd@hotmail.com