February 10, 2009 admin 0Comment
(7 de mayo de 2007)


Por supuesto que este artículo no va dirigido a los mal pensados, sino a los que estamos preocupados por conocer la participación de la mujer en el desarrollo social. Lo anterior, reconociendo como principio que el hombre y la mujer somos diferentes gracias a Dios.


A pesar de las lamentaciones permanentes de María Elena Chapa, quien señala que las mujeres están en desventaja, un estudio económico publicado recientemente en la prestigiada revista Economist, nos da a conocer todo lo contrario, y sobre este tema abundaremos con objetividad.

Resulta ser que, en los países desarrollados, las mujeres contribuyen con más del 40 por ciento del Producto Interno Bruto, y la mayoría de los nuevos empleos que se abren en esas naciones es ocupada por mujeres, lo cual nos muestra lo ventajoso que es pertenecer al sexo femenino.

Por otra parte, las mujeres son mejores estudiantes que los hombres en las escuelas, y en la actualidad ellas están obteniendo más títulos universitarios que los varones; además, en las economías emergentes, como las asiáticas, de cada 100 personas que ingresaron a trabajar en el año próximo pasado, 83 son mujeres, lo que demuestra la importancia de este género en la visión futura del libre comercio.

También está bien documentado que, si no se le da a la mujer la oportunidad de participar en los procesos de educación básica y superior, los países disminuyen, proporcionalmente a la falta de oportunidades, su PIB. En síntesis, la mujer es muy importante para el desarrollo económico en los nuevos gigantes de la economía mundial, como China e India, y ha contribuido más a este producto que el hombre.

En México todavía estamos en pañales en estos estudios, pero ya existe una fuerza poderosa que está dándole a la mujer la plataforma que previamente se le había negado en el clásico machismo mexicano y en la desigualdad de oportunidades. Por ello, un estado visionario como Nuevo León ha creado el Instituto de la Mujer y una serie de reglamentos y normas para generar la igualdad de opciones y de creatividad en las áreas sociales.

Si a lo anterior le agregamos que la mujer está protegida por los estrógenos, y mientras los tiene vive más que el hombre, y que su conciencia es más amplia que la del varón -de ahí el llamado sexto sentido-, podemos llegar a la conclusión de que estamos en la época de la dictadura del sexo o sea del cromosoma XX.

Reitero mis felicitaciones a la incansable luchadora cromosómica María Elena Chapa, por sus esfuerzos para alcanzar lo que ya es realidad en el primer mundo cosmopolita, ése que queremos alcanzar con el Fórum Universal de las Culturas 2007, a pesar de que algunos medios de comunicación quieren que sigamos siendo monopolitas y esclavos del comercio de la comunicación, y nos niegan la oportunidad de entrar en el mundo utópico de la igualdad.