October 9, 2019 Rodrigo Soto 0Comment

Hay que cuidar a los niños y a los viejos

El suscrito es orgullosamente médico y gracias a mi universidad cursé un posgrado dedicado fundamentalmente a problemas bioquímicos y del riñón; por eso fui pionero en los trasplantes y posteriormente en la resonancia magnética nuclear. Es decir, tengo autoridad académica para opinar.

En la actualidad padecemos una intensa onda de calor que se pronostica continuará durante mucho tiempo, y el calor extremo lesiona a los niños pequeños y a los viejos, porque genera lo que se llama vulgarmente deshidratación, que es pariente de las enfermedades trombóticas, que obstruyen las arterias y causan otro tipo de padecimientos. O de la acidosis metabólica, que así se llama, que hace que mueran niños pequeños, sobre todo los humildes que viven en condiciones donde no tienen aire acondicionado o abanicos que mitiguen las altas temperaturas.

Sugiero respetuosamente al doctor De la O que se insista a las madres y padres de familia de las áreas marginadas, que le den abundante agua a sus hijos, sobre todo que esté estéril, agregándole una cucharadita de sal (cloruro de sodio) y un poco de jugo de naranja, para que tengan potasio en su absorción y además que se agreguen una o dos cucharadas de miel de abeja, que es un glucósido que se metaboliza muy rápidamente.

No es justo que en un país que tiene 40 millones de pobres y grandes medios de comunicación, no le digamos a la gente lo que deben darle a sus hijos para sobrevivir: agua, sal y glucosa de miel de abeja; sin olvidar que los viejos también lo requerimos, con un poco de jugo de tomate, que tiene potasio, para sobrevivir a enfermedades degenerativas de la edad.

Descartes: Pienso, luego existo… Agua, sodio, cloro y potasio son fundamentales para evitar la mortandad de la deshidratación.

https://www.milenio.com/opinion/luis-eugenio-todd/ciencia-politica/la-deshidratacion

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