October 9, 2019 Rodrigo Soto 0Comment

No sólo individualista

Frecuentemente me toca ir a actividades o fiestas infantiles, porque me invitan mis nietos y veo que se premia a los mejores en algunas áreas, por ejemplo, baile, canto, creación de pequeñas esculturas de plastilina y además se le da mucho reconocimiento a aquellos que se han distinguido. Eso es en escuelas de preescolar y primaria, en donde los expertos saben que la evolución cerebral es distinta y que un niño de tres años a veces evoluciona más aprisa que uno de uno de cinco, o uno de seis evoluciona menos aprisa que uno de tres, porque no hay evolución colectiva, es individual.

Como vivimos en sociedad, la tendencia a la competencia genera efectos en la vida diaria, en lo mercantil y en las actividades deportivas, lo cual no es malo porque todo mundo quiere ser el mejor en la actividad que practica, pero siempre me he preguntado si eso es didáctico, y después de consultar al maestro Ismael Vidales, a quien le tengo amplio respeto, comentamos sobre lo que la Secretaría ya ha impulsado desde hace años, o sea, una sociedad colaboracionista, en donde el factor social impere sobre el factor individual, y en donde lo que le pasa a una persona es menos importante que lo que le pasa a un grupo o a la sociedad.

Las escuelas privadas, más que las públicas, practican ese tipo de eventos cada momento que pueden.

Sueño con una sociedad en donde vivamos para amarnos los unos a los otros, ayudarnos los unos a los otros y colaborar los unos con los otros y no sólo trabajar para sí mismo, porque eso genera una sociedad de competencia que desprecia el factor colectivo.

DESCARTES: Pienso, luego existo… Lo que importa en la educación es aprender a vivir en sociedad, no solo en competencia.

https://www.milenio.com/opinion/luis-eugenio-todd/ciencia-politica/hacia-una-sociedad-colaboracionista

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