November 22, 2019 Rodrigo Soto 0Comment

El príncipe debe ser amado, pero…

La frase anterior es de Maquiavelo, que decía que el príncipe debía ser amado, pero de no ser posible debía ser temido; y aunque este personaje fue el fundador de la república, conocía bien las entrañas del poder y el camino para llegar a la dictadura.

La primera parte de este camino es tersa, tierna y amable, y se trata de captar el cariño de todos aquellos que creyeron en el príncipe. Así se empiezan los gobiernos, pero a la medida que el tiempo va caminando, el príncipe se da cuenta de que tiene consejeros que entran en contradicción con él. Señala que el consejero es para que le diga lo que quiera escuchar, cuando le pregunte. Ahí empieza el mal.

Posteriormente el príncipe se equivoca, como todo ser humano, pero no lo reconoce y entonces no rectifica sus errores y la gente empieza a murmurar y a molestarse; ahí es donde el príncipe resuelve que, o están con él o están contra él, y empieza el camino a la dictadura.

Esta sinuosa vereda a que hago mención sucedió en Cuba y en Venezuela, y también en Chile y en muchos otros países donde al príncipe se le da un argumento contrario y empieza a molestarse, más y más, hasta que dice “aquí el que manda soy yo” y se convierte en dictador.

Los ejemplos anteriores parecen lejanos, pero después de ver lo que pasó en los Estados Unidos, con los síntomas de Trump, deberíamos blindar a nuestro país fortaleciendo la libertad de prensa y dándole fuerza a los partidos políticos con cambios jurídicos. Así nos curaríamos en salud, pues mucho poder es alto riesgo de la enfermedad del poder

Yo espero que todo lo mencionado no suceda en México y que la famosa democracia, que solo existe cuando hay educación, no se neutralice y que nuestro presidente Andrés Manuel López Obrador, que empieza de buena fe, por el amor de Dios no se vaya a convertir en el príncipe temido y el dictador fratricida en que se han convertido muchos presidentes de América Latina.

Descartes: Pienso, luego existo… De ser amado a ser temido solo hay un pequeño trecho, y el poder es una enfermedad que no tiene anticuerpos.

https://www.milenio.com/opinion/luis-eugenio-todd/ciencia-politica/el-camino-a-la-dictadura