November 26, 2019 Rodrigo Soto 0Comment

La no intervención es tesis previa a la globalización

Actualmente en todo el mundo, dada la aldea global en que vivimos, se sabe que Venezuela, bello país, está sujeto a una dictadura sanguinaria e ignorante, que ha empobrecido esa región y a sus habitantes, a los que tiene divididos.

Sin embargo, México, apelando a la doctrina Estrada de la no intervención, que fue muy buena en su época, la reconoció, aunque después se hizo neutral y actualmente pide que no exista violencia donde, por culpa del dictador, todos los días está muriendo mucha gente. Ahora está apoyado por Bolivia, Nicaragua y la benigna dictadura de Cuba, y también por China y Rusia, lo que convierte este problema local en un conflicto mundial.

AMLO dice que no quiere pleito con nadie y se olvida que uno de sus ídolos, Lázaro Cárdenas, rompió relaciones con Franco cuando en España había una dictadura igual a la de Maduro o peor; y también el presidente Echeverría no solo estuvo en contra de Pinochet y de quienes lo ayudaron a asesinar a Allende, sino que apoyó con dinero y protección a miles de chilenos que estuvieron bajo la férula de ese dictador que mató a miles de inocentes.

La opinión del Presidente es valiosa porque recuerda a un Premio Nobel mexicano, Alfonso García Robles, que defendía la doctrina Estrada de la no intervención en asuntos de otros países, pero está desubicada históricamente, porque con la globalización y la información a tiempo real el mundo ha cambiado considerablemente, pues, por ejemplo, los EU influyen sobre nuestra política económica y la Unión Europea está en crisis por el brexit inglés. Es decir, estamos intercomunicados y por eso la actitud debe de ser diferente.

Yo no estoy de acuerdo con EU en su política de intervenciones, pero creo que nuestra Secretaría de Relaciones Exteriores debe criticar, sin perder relaciones, la falta de democracia y la pérdida de los derechos humanos en ese país.

Reitero que nuestra aparente neutralidad no está acorde con la realidad actual, y aunque coincido con AMLO en no pelearnos con nadie, sí debemos ofrecer ser mediadores en ese conflicto, además de separar nuestras relaciones diplomáticas de un régimen que no acepta la disidencia, que tiene al pueblo venezolano en la mayor pobreza y que reprime y mata a su propia gente.

México y el Presidente tienen que adaptarse a la globalización y ofrecer la mediación para asegurar la democracia, porque nos toca tener el liderazgo de América Latina, por nuestra identidad cultural y nuestra historia.

Descartes: Pienso, luego existo… No opinar puede ser una complicidad.

https://www.milenio.com/opinion/luis-eugenio-todd/ciencia-politica/caos-en-venezuela