December 13, 2019 Rodrigo Soto 0Comment

Increíble: todavía existe en Monterrey.

Recibí un correo de una secretaria de una institución hospitalaria que me platicó el caso de una doctora que, habiendo ganado un premio científico y un presupuesto, vía Conacyt, para un trabajo de investigación binacional, está siendo acosada por sus jefes y colaboradores, debido a que ellos quieren manejar el presupuesto de Conacyt.

El acoso incluye cambios de horario, insultos, reclamos continuos, burlas, falta de oportunidades y todo un sinnúmero de fórmulas indirectas que se usaban en viejas épocas contra las mujeres en la relación entre sindicato, trabajadores y empresas.

Monterrey siempre ha sido respetuoso de los derechos de los trabajadores; de ahí la paz laboral que gozamos, por lo que pienso que este extraño caso se debe reportar a la Comisión de Derechos Humanos y emplazar legalmente a los responsables, en caso de que la persona que lo está padeciendo lo desee.

En últimas fechas hablamos de los acosos sexuales, pero el acoso laboral contra mujeres debe ser reportado al Instituto Estatal de las Mujeres.

Descartes: Pienso, luego existo… Me llama la atención que en esta época todavía exista acoso femenino en el campo de la investigación.

https://www.milenio.com/opinion/luis-eugenio-todd/ciencia-politica/acoso-laboral